CONCLUSIONES:
En primer lugar decir que el ámbito de la recreación debe ser un ámbito de alta
participación ciudadana, sin discriminaciones, raciales, sociales o económicas, para ello
desde las altas instituciones se debe promover un proceso democrático, inclusivo y
participativo, para que todas las personas puedan disfrutar del tiempo libre, dotando a
los núcleos de instalaciones y ofertas recreativas.
Este proceso ha de ser inclusivo, ya que el recreacionismo (actividades físico
deportivas recreativas, actividades culturales…) son un instrumento educativo, que
promueve el desarrollo integral de la persona, tanto a nivel ético como cognitivo.
Aunque como todo en la vida el valor educativo no radica intrínsecamente en el
recreacionismo, sino que se deben dar un conjunto de factores y procesos en el
proceso de enseñanza-aprendizaje (siempre partiendo de condiciones morales
aceptables), para que este sea educativo y no afecte negativamente a la gente que
práctica cualquier actividad lúdica, ya sea yoga, pintura, bolillos, aquagym….
Las ciudades han de recuperar los espacios públicos, para el juego y para el
intercambio ciudadano libre, democrático y lúdico. No hay mejor modo de relacionarse
y construir la ciudadanía que por medio del juego.
Por otro lado el recreacionismo, tiene una serie de beneficios, estos van desde reducir
gastos en salud y seguridad social: evitando estrés, depresiones, mejorando la forma
física, haciéndote descansar tanto mentalmente como físicamente de tu rutina diaria,
evitando el sedentarismo y dándote vitalidad; otro beneficio es el carácter educativo
que hemos comentado anteriormente; y por último el recreacionismo permite
recuperar o evitar, la marginación y desestructuración de las familias.
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